El pasado 23 de agosto desde ‘Una nueva educación para una nueva realidad’ (http://nuevaeducacionnuevarealidad.com/?fbclid=IwAR1XEEQpjGWuwgjT88AUqLNKTYoT1RdkxtaiYhfsBHi6Zf6X0BapW8meBlI) decidimos convocar una reunión virtual abierta para tratar de las necesidades actuales de la educación.

Le pusimos como nombre ‘Una nueva educación para una nueva realidad: presente y futuro’. Y tuvo el espíritu de un encuentro de inquietudes al respecto del escenario a falta de garantías en salud y educación que se nos presenta, a menos de un mes del comienzo del curso escolar.

Tuvimos como invitados a profesionales de la educación y la familia, precursores de movimientos educativos representativos de nuestro país, y madres y padres preocupados y proactivos, que quisieron asistir a título personal. 

Compartimos, debatimos y reflexionamos sobre el escenario educación en pandemia, y también sobre el futuro de la educación. Las conclusiones se han convertido este post en nuestra web, que tiene la vocación de llegar lo más lejos posible, porque en él está el conocimiento y la inestimable aportación de todas estas personas que se tomaron tres horas de su mañana de domingo en estar desde la escucha activa y el ofrecimiento, y que sin duda fue tan valioso lo que allí dejaron. Nuestra web será enviada a las administraciones tras el encuentro. 

Podemos destacar la presencia y participación de ‘Somos Diversos’ (http://www.somosdiversos.org/), ‘Flexibilidad Educativa’ (https://propuestaflexibilidadeducativa.wordpress.com/), Ikusi Lateralidad (http://ikusilateralidad.com/), Paloma Hornos (http://gestionemocional.com/), psicoterapeuta experta en Inteligencia emocional y directora de Gestión Emocional, Javier Bolaños (http://www.emotionalcontact.es/), de ‘Educación Emocional y Comunicación’, coach de educación, Mari Carmen, responsable del proyecto ‘Aventura Dinosáurica’ (https://www.facebook.com/NuestraAventuraDinosaurica/) y Rosi Vélez, maestra de profesión y ya jubilada, en representación de la plataforma ‘Vuelta Segura Online’ (https://plataformavueltacoleonline.blogspot.com/?m=1) y miembro de la ‘Plataforma Nacional de Organización Para La Infancia’(https://plataformadeinfancia.org/). Y por supuesto, allí estuvimos las dos responsables de nuestro movimiento ‘Una nueva educación para una nueva realidad’, Merce Pérez y Raquel Villaescusa, madres y profesionales ambas, entre otras cosas, de la educación y la familia. Otros que habían confirmado su asistencia, se quedaron en el camino, por cuestiones logísticas o técnicas.

En cuanto al modelo garantista en salud y educación de cara al escenario pandemia del curso que viene, hemos estado de acuerdo rotundamente en que se centra en la no presencialidad. Se han puesto sobre la mesa todos sus formatos: curricular, a distancia o desde la educación libre, y se ha decidido que la mejor opción garantista es la no presencialidad 100%, implementada con herramientas que faciliten su desarrollo, y que necesariamente deben ser distintas a las de educación presencial curricular. En este sentido se ha hablado de aprovechar métodos del modelo de educación en casa, porque ya está comprobada su eficacia. Y también se ha destacado que más que nunca ahora serán eficaces otras formas de educar desde la motivación y la curiosidad, más allá de lo online.

No obstante, como conocemos ya por la información que nos ha llegado a todos desde los medios y las administraciones, que el modelo oficial partirá de la semi presencialidad, reconocemos que ello facilita la distancia social y la aplicación eficaz de las normas de prevención frente al coronavirus, tanto para quienes se quedan en casa como para quienes asisten, y respeta la educación, aunque hemos sido muchos los que creemos que debe estar en las familias la decisión de si desean presencialidad o no, en función de sus posibilidades y necesidades

Esto nos ha llevado a reflexionar sobre esas familias que se ven obligadas a aceptar que sus hijos acudan a los centros educativos, por falta de conciliación laboral o de recursos económicos para afrontar las necesidades tecnológicas, incluso en aquellos casos en los que no se sienten capaces de resolver en el papel de sustitutos de los educadores. Esas situaciones tienen fácil solución desde los responsables de Educación, Sanidad y Trabajo, y no deberían ser freno para quienes desean ejercer el derecho constitucional de elegir libremente la educación de sus hijos.

Además de esto, respetamos a quienes desean que sus hijos acudan al centro escolar y lleven una educación presencial, y pedimos que se les respete con garantías realistas, eficaces y eficientes, a lo que no se acerca en absoluto la propuesta oficial en ninguno de los escenarios planteados. 

Sea de una forma u otra, todos estamos unidos en la petición de una educación con garantías hacia salud y enseñanza por igual, con sostén y apoyo hacia toda la comunidad educativa, formativa, informativa y económica. Así cómo medidas conciliatorias realistas que permitan a las familias poder elegir. Todos de acuerdo rotundamente en que el desastre del último trimestre escolar del curso pasado no puede repetirse. Y ese objetivo común nos une con fuerza y energía y se ha hecho sentir durante todo el encuentro.

Hubo momento también para dar voz a la educación libre y la educación a distancia. Lo hicimos desde nuestra propuesta, pidiendo, para este curso y a futuro, respeto, sostén, apoyo y desestigmatización.

Se ha defendido la voluntariedad, se ha criticado la desinformación y el abandono al que se nos tiene sometidas a las familias desde los organismos competentes, se han reclamado los derechos de niños, familias y educadores, y se ha exigido que no se vean determinados por lo económico, porque ello no suma, sino que resta, desgarrando y reforzando la brecha entre ricos y pobres.

En cuanto a la parte presencial, se piden más profesores, menos ratio y flexibilidad para las familias. Y se he reivindicado el que bajo ningún concepto se pongan en peligro y en el disparadero a los menores, que de ninguna manera pueden convertirse los niños en daños colaterales, siendo como ya han sido durante esta pandemia grandes víctimas, y hablamos tanto de niños como de adolescentes.

Se ha dado voz intensa a lo emocional como el gran olvidado de esta pandemia, y a la educación emocional en su reflejo en educación. Ya hay niños con miedo por ellos y por sus familias, menores que sientes el peso de la responsabilidad de poder ser ellos los contagiadores en sus hogares por asistir al colegio, menores que temen esa vuelta a un cole que ya no es el cole que conocen. Como varios de los asistentes a pronunciado: “Más daño hacen las heridas emocionales fruto de una exposición extrema a la vulnerabilidad, que lo que podría causar, incluso, el hecho de perder un curso escolar”.

Viendo que el modelo que parece que llegará es el de la semi presencialidad, en nuestras conclusiones, y según avanzábamos, se nos hacía necesario pronunciarnos en ciertas cosas:

  • Imprescindible una ayuda económica desde las administraciones competentes en cuanto a tecnología. Que fácil sería invertir mínimamente en plataformas básicas que permitan que las clases se emitan en directo y queden grabadas, y que las familias que lo necesitaran. obtuvieran subvenciones para la adquisición de servicio de Internet y ordenadores.
  • Abandonar el modelo asistencial de “grupo burbuja”, puesto que los que allí se encuentren volverán a sus casas. No están aislados. La burbuja no es tal.
  • Fundamental la preparación, estructurada por igual para todos los centros educativos, de una formación previa sobre educación online para los maestros, profesores y responsables de dichos centros, contando con expertos de formación a distancia y profesionales de la educación emocional.
  • Acompañamiento emocional para todos los colectivos de la comunidad educativa, para transitar por esta “educación covid”. Familias, alumnos y educadores necesitan este apoyo, pues están más expuestos que el resto de la población a las consecuencias físicas, fisiológicas y emocionales de este virus. 
  • Atención especial a las familias con menores con necesidades especiales, diversidad funcional y en riesgo de exclusión social, porque “necesitan” en el sentido estricto de la palabra, ayuda para poder avanzar en la educación de sus hijos. Y en la misma medida, ayuda a las familias numerosas y monoparentales.
  • Rechazamos que se continúe responsabilizando a los centros educativos de lo que no está en sus manos y que no les compete. Reclamamos la asunción de responsabilidad a las administraciones competentes.
  • Las familias que no le deseen no tienen por qué ser los profesores para sus hijos. Los profesores no tienen por qué ser sustituidos. Reclamamos formación e información para todos.
  • Atender a las necesidades especiales de autónomos y pequeños empresarios, a los que les es literalmente “imposible” conciliar, porque si no trabajan no comen sus familias.

Otros países ya han despertado de esta pesadilla, han salido de sus zonas de confort, y también eso se ha notado en educación: 

  • una formación online excelente con conexiones en horarios concretos, incluyendo clases y deberes, reuniones
  • tutorías de apoyo
  • acceso a sus profesores, siendo estos proactivos y estando preparados para la educación a distancia
  • plataformas de apoyo para tareas, dudas y refuerzos dentro de los mismos centros
  • apps pedagogías

¡Y claro que los menores han aprendido! Herramientas de educación a distancia para la evidentemente necesaria no presencialidad, que les ha ofrecido seguridad y enseñanza por igual. Si ellos han podido, nosotros también. Sólo necesitamos desarrollar esas herramientas sencillas y económicas que acabamos de mencionar. Responsables, escuchen.

No podemos más que reconocer las evidencias de que el modelo de educación semi presencial que se nos impone, además de ineficaz y ineficiente, pone en riesgo la salud y la educación, mellando en la necesaria seguridad que requiere la sociedad, y además impone una deshumanización que no es necesaria, y que se evitaría dando salida a todas las propuestas que aquí se han expuesto. 

Ya hemos podido conocer las propuestas que las Comunidades Autónomas. Hemos podido ver desigualdades e incoherencias, a la par que intentos desesperados de actuar desde directrices inviables. Ahora sólo nos queda esperar a los resultados de esa reunión del Gobierno central con las Comunidades, que esperemos tengan en cuenta cuestiones como las que aquí se han concluido. El presente y el futuro de nuestros hijos y nuestras familias está en juego.

Queremos despedirnos con una frase que ha resonado durante todo este encuentro, y que creemos ha quedado en nuestra memoria para siempre: “Esta batalla la ganamos o la ganamos, por la infancia y la familia”.

Por nuestros hijos, juntos podremos más y mejor.