Este post nace de la imposibilidad de emitir el directo compartido entre Merce Pérez y Raquel Villaescusa, las responsables de ‘Una nueva educación para una nueva realidad’, que teníamos previsto para el domingo 6 de septiembre desde nuestra página de Instagram, y que se frustró por cuestiones técnicas, y acabó siendo un directo sólo de Raquel y por la página de Facebook del movimiento. 

Como estamos muy “conectadas”, el directo emitido fue igualmente interesante y cumplimos nuestro objetivo, y creemos que también las expectativas de nuestros seguidores. Pero, aun así, y a modo de compensación y disculpa por los fallos y las consecuencias que ello les pudo traer a quién nos esperaban ese día, decidimos transcribir por aquí todo lo que queríamos haberos contado juntas en ese día.

Tal y como habría sido en ese directo, Marce y Raquel se habrían ido intercalando para aportar, desde un mismo contenido, sus visiones complementarias según su experiencia profesional, pues como sabéis, ambas somos profesionales de la educación y la familia (podéis acceder a nuestros currículums en nuestra web). Así que, para no traicionar ese formato, así lo redactamos en este post. En color azul escribe Merce, y en naranja Raquel.

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La incorporación a las aulas ha llegado y muchos no hemos podido hacer nada por evitarlo. Al igual que en los últimos meses, no ha sido posible cambiar aquello que sucede a nuestro alrededor, que no hemos elegido y que no nos gusta, pero que nos toca vivir. En este caso se trata de nuestros hijos, y eso nos ha traído malestar, incertidumbre, desasosiego, impotencia, y una serie de emociones que surgen en nuestras cabezas con más intensidad de la que nos gustaría.

Sin embargo, hay algo que sí podemos hacer y que no depende de nadie más que de nosotros: hacernos cargo de nuestra propia gestión emocional y, por ende, de la de nuestros hijos.

“El cerebro humano cuenta con una parte racional y otra irracional. Podemos también nombrarlo como mente racional (más consciente, rápida, mental, concreta, resolutiva…) y mente emocional (más en el inconsciente, subjetiva, lenta, sutil…). La clave está en lograr el equilibrio entre ambas. 

En esta sociedad actual, hemos ido centrándonos en desarrollar principalmente la parte racional y cognitiva, por encima de la emocional. Bajo mi punto de vista, eso ha producido un gran desconocimiento sobre el mundo emocional, que es nuestro 50% y que, normalmente, desconocemos, y como consecuencia, también desconocemos su gestión.”

“Lo emocional es a donde te llevan tus pensamientos. Nuestro cerebro siempre reacciona igual ante los estímulos: y sucede lo que yo llamo cadena pensamiento, sensación, sentimiento y emoción, por ese orden. Y cuando llegamos a la emoción, siempre que logremos nombrarla e integrarla, podremos volver al pensamiento habiendo avanzado. Pero si por contrario, nuestra emoción pasa desapercibida, reaccionaremos de manera automática y las emociones quedarán secuestradas, bloqueadas.

La inteligencia es la capacidad de desarrollar las habilidades necesarias para “resolver” en la vida. La racional en el ámbito cotidiano y más ejecutivo, y la emocional en el del interior, en el de nuestro YO auténtico.  Por tanto, lo ideal es que consigamos desarrollar nuestra inteligencia emocional y racional por igual, para desarrollarnos plenamente. Así pasaremos de ser listos (capaces de memorizar, copiar y mimetizarse) a ser verdaderamente inteligentes, es decir, realmente resolutivos, porque además de aprender, interiorizamos, personalizamos y conseguimos avanzar desde nuestro YO, convirtiéndonos en personas empoderadas, capaces, con personalidad y valores y creencias que nos definan.”

“Personalmente, me gusta mucho recordar la experiencia que nos relata la película “La vida es bella”, en donde un niño vive la Segunda Guerra Mundial acompañado por su padre, que se ocupa de que su hijo tenga una experiencia feliz de todo el proceso, aun dadas las circunstancias. Esta forma de abordar la situación de manera tan inusual, pero tan maravillosa me ha inspirado desde hace años y, justo en estos tiempos, me viene una y otra vez a la mente como modelo en el que inspirarnos para que nuestros niños, los niños de esta sociedad y la generación del futuro, puedan experimentar su paso por esta etapa y su incorporación a las aulas, sin que queden huellas negativas en ellos.

Como comentaba antes, no podemos cambiar esta situación, pero lo que sí podemos hacer es cambiar la forma en que nos relacionamos con ella, y la lectura y el aprendizaje que extraemos para poder salir de esto enriquecidos y con nuevos aprendizajes adquiridos.”

“Simplemente, se trata de optimizar la comunicación, empatizando con el que nos escucha, para utilizar el lenguaje de la manera en que el otro integra, interioriza y aprende, adaptándonos a su etapa evolutiva, cuando se trata de un menor, o a su momento personal, si es un adulto, y siempre desde la escucha activa y la atención plena, porque no es lo mismo oír que escuchar, ni atender que vivenciar.”

“Lo que te voy a proponer en un primer momento es que dibujes un mapa. Puedes usar un papel todo lo grande que sientas que necesitas que necesitas, e incluso puedes ir luego añadiendo papeles pegados. Es tú mapa: hazlo como quieras. En él te invito a que plasmes todo aquello que brote de tu interior. Puedes acompañarte de música, incienso y, por supuesto, el uso de distintos rotuladores de colores, ceras y materiales ayudará a que puedas reflejar tanto lo que sale de tu parte consciente como de la inconsciente (es posible que ésta tarde un poquito más de tiempo, pero merecerá la alegría esperar).

Te propongo que dibujes, pintes y colorees aquello que sientas, aquello que te surja de dentro, aunque no lo entiendas, aunque pienses que no tiene sentido… Si sale es porque está, porque existe en tu interior. También puedes acompañarlo escribiendo palabras. Puedes hacerlo de manera libre, a lo largo y ancho del papel, o puedes hacerlo reservando cada esquina para una pregunta determinada.

En caso de optar por la segunda opción, te sugiero que escojas una esquina del papel en la que respondas a la pregunta “¿Dónde estoy?”. Puedes escribir o dibujar todo aquello que te salga del interior, puedes referirte al espacio físico y también al emocional. Es una ocasión para describir la situación que vives tanto de manera objetiva como subjetiva. En una segunda esquina puedes responder también con palabras y/o dibujos a la pregunta “¿Qué lo provoca?”. La tercera esquina la reservaríamos para “¿Tiene solución?” y la cuarta para “¿Qué estrategias puedo desarrollar como solución o mejor opción bajo mi punto de vista aquí y ahora?”.

Te invito a que vayas trabajando sobre del papel y, se me ocurre que, poco a poco, todo puede confluir en el centro del mismo con una solución que a ti te resulte satisfactoria para ese momento”.

“Y a través de este recorrido que vas a hacer, con ese mapa como herramienta, podrás acompañarte de lo que en coaching llamamos “preguntas poderosas”: ¿qué?, ¿por qué?, ¿desde dónde?, ¿hacia dónde? y ¿para qué?, y tras ello, acude de nuevo a esa cadena de pensamiento, sensación, sentimiento y emoción, y verás que todo cobra consciencia”.

“Es posible que, además de dibujar este mapa, necesites soltar, hablar con alguien, algún amigo, con tu pareja, con un familiar, con los padres del cole… con quien veas que corresponde. Tener la oportunidad de soltar todas esas emociones, miedos, preocupaciones, expectativas… te permitirá alejarlas de ti y que no te invadan, que no te conquisten y te controlen, para poder gestionar tú la situación y poder acompañar a tu hijo”.

“Que los bloqueos desaparezcan y que las emociones se liberen y resulten aportadoras, y no una carga pesada con la que no consigamos lidiar, y que nos dificulten avanzar, transitar y llegar a nuestros objetivos”.

“Durante toda esta etapa, que habrá comenzado en tu vida, probablemente, hace ya unas semanas, y que seguirá un tiempo más contigo, será importante RESPIRAR, GESTIONAR, TRANSITAR para poder AVANZAR, todo ello sin juicios, ya que cada uno de nosotros tenemos un proceso y un ritmo, y debe ser respetado para poder pasar al siguiente paso.

Es posible que durante este tiempo el MIEDO nos aceche e intente conquistarnos. Dejarnos llevar por el miedo es perder el control, la capacidad de gestión, y transmitir a nuestros hijos esta forma de sentir, vivir y actuar ante las situaciones”.

“El ser humano, a nivel emocional, se activa desde lo que llamamos las emociones primarias. El miedo es una de ellas. Detrás están las secundarias, que serían algo así como las primarias, pero más elaboradas e intensas. Por ejemplo, del miedo, la emoción secundaria sería el terror. Si gestionamos bien el miedo, será nuestro AVISADOR, pero si no se convertirá en nuestro BLOQUEADOR, se intensificará y se hará con nuestra mente, sin permitirnos pensar con claridad. Así que pon en práctica las herramientas que aquí te hemos sugerido, y aprende a gestionar tus emociones y a enseñar a tus hijos a hacer lo mismo”.

Los niños son un espejo, ellos aprenden las cosas del entorno, de nosotros, por lo tanto, nos aprenden. Así que podemos situarnos en el punto de vista de que esta es una oportunidad maravillosa (aunque no fácil) para ver qué es lo que nuestros hijos nos están reflejando o despertando, según ellos se están relacionando con el momento. Es posible que encontremos dificultades, pero podemos tomarlas como una gran oportunidad para hacernos con herramientas que le den la vuelta a la historia.

Cada día, cada momento es un reto para elegir y mantenernos en esa forma en la que queremos afrontar esto, para ser ese modelo, para relacionarnos con esto como deseamos y ser ese ejemplo e inspiración que deseamos para nuestros hijos.”

“Todas las amenazas pueden convertirse en oportunidades, y todas las debilidades en fortalezas. Saca partido de esta pandemia. Ponte proactivo y vuélvete inasequible al desaliento. Puedes elegir. Esa es la gran noticia. Está en ti, Porque la libertad individual nada ni nadie puede arrebatárnosla.”

“Para mantenerte ahí te sugiero que, por la mañana, por la noche o cuando sientas que necesitas, dediques unos minutos a proyectar cómo quieres actuar, cómo quieres responder y te visualices haciéndolo. Esto te ayudará a lograrlo con mayor facilidad.”

“Recuerda no enjuiciarte ni enjuiciar a los demás. Es un momento diferente, podemos encontrar dificultades y/o bloqueos, por lo tanto, es importante que nos relacionemos con nosotros mismos y con los demás con amabilidad. Una propuesta que nos ayuda con este propósito es ponernos en la situación de que han pasado cincuenta años y que tu yo del futuro viene para hablar contigo ¿Qué le diría tu yo del futuro a tu yo del presente? ¿Algún consejo?.” 

“Las crisis nos traen necesidad de tribu, nos volvemos más humanos y nos sentimos más cercanos, solidarios. En un momento tan intenso como es esta pandemia, todos estamos sintiendo que surgen movimientos de apoyo y ayuda. Sumérgete en ese clima emocional, y permite que otros participen de tu vida, igual que tú lo harás de la suya. Porque dentro de este distanciamiento social necesario, nos llega del alma un contacto estrecho. Si de dejas llevar lo sentirás, igual que sentirás que puedes acercar más a ti y a los tuyos.”

“Tras todo este proceso personal, es posible que te encuentres en mejores condiciones para poder comunicarte con tu hijo o alumno y acompañarle. Puedes organizar una reunión y proponer también la creación de un mapa o un dibujo, puede hacerlo sólo o junto contigo, también podéis hacerlo antes de comenzar las clases, después o en ambas ocasiones

Recuérdale siempre que estáis juntos en esto, que le acompañas y le escuchas, que tiene voz. Eso le dará mucha libertad y sensación de seguridad.

 Explícale la situación de manera objetiva y adaptada a su edad. Que vea que tienes las cosas claras. Puedes compartir también la posibilidad de que surja un momento en el que no sepas qué hacer, y entonces podrás hacerle llegar que juntos encontraréis la solución. Muchas veces lo peor no es la incertidumbre, sino la vivencia aprendida de que la incertidumbre es mala. El resultado será diferente, si transmitimos la vivencia de que también tenemos herramientas ante la incertidumbre.” 

“Y para comunicarte contigo y con tus hijos, alumnos u otras personas, no hay nada como conocer cuáles son vuestras inteligencias múltiples más desarrolladas. Todos los seres humanos nacemos con determinadas capacidades, que nos ayudan a desarrollar determinadas habilidades. Si logramos encontrarnos con ellas e interiorizarlas, sabremos desde dónde cada uno se expresa, recibe, integra y aprende mejor. Desde ahí seguro que llegar al otro será sencillo y eficaz. Pero primero, empieza por ti. Y una vez encauzado este trabajo personal, dales voz a tus hijos y alumnos. Son personas, como nosotros, tan solo les diferencia la experiencia vital. Si les permites su espacio, su lugar, su tiempo, ritmo y rol, te regalarán sorpresas inesperadas, pues desde su instinto y su naturaleza, aun sin coartar por la socialización, se te presentarán como esos grandes sabios que son. Desde ahí podrás resolver, que significa avanzar, soltar esos bloqueos de los que hemos hablado y continuar, porque, aunque no siempre sea como habíamos imaginado, siempre hay un camino

Sólo nos queda recordarte que algo es difícil cuando no disponemos de las herramientas adecuadas, es entonces es momento de hacernos con ellas. En este caso ya dispones de la posibilidad de acudir al mapa siempre que lo necesites, y a las otras herramientas que aquí hemos mencionado.

Buscar vías para la comunicación. Trabajar en nuestra reprogramación. Establecer prioridades. Perseguir al máximo la conexión con nuestros hijos y alumnos, y con iguales, practicando la toma de conciencia, la escucha activa y la atención plena, para alcanzar el máximo bienestar y relativizar, siempre que podamos, para poder tener la capacidad de gestionar, en lugar de ser conquistados ya sea por la situación o por la emoción.

Fdo.: Merce Pérez y Raquel Villaescusa. Madres, profesionales de la educación y la familia, y responsables del movimiento ‘Una nueva educación para una nueva realidad’.